Nuevo artículo en JSTOR

En este artículo analizo, en el contexto latinoamericano, las relaciones entre el lenguaje poético y los diversos medios tecnológicos de comunicación que se han venido desarrollando a lo largo del siglo XX. Parto de las primeras innovaciones tecnológicas del registro fonográfico y la fotografía hasta llegar a las actuales formas de comunicación en redes que aparecen con el advenimiento de internet. Entiendo la poesía como una frontera de experimentación de posibilidades del lenguaje, en la cual los cambios en las tecnologías de la comunicación son incorporados en la práctica experimental. Siguiendo la afirmación de Marshall McLuhan de que la invención de la imprenta cumple un papel en el paso de la economía feudal a la economía capitalista, estudio las posibilidades que los diferentes medios plantean en la exploración de una economía post-capitalista, en una ruptura con el mercado o en una economía del derroche. Para ello, analizo la incorporación tecnológica llevada adelante por los uruguayos Roberto de las Carreras en 1905 y Luis Bravo en 1998, quienes adoptaron novedades tecnológicas de sus tiempos respectivos a sus propias creaciones. Luego, analizo los fenómenos de creación de redes de distribución alternativas, por fuera del mercado de circulación literaria, en el Marginalismo brasileño y en el experimento actual de antología colectiva Afinidades electivas. En todos los casos, destaco cómo los medios técnicos sirven a la exploración no sólo de formas expresivas sino también de alternativas económicas de distribución e intercambio.

Convocatoria LASA 2015

Con mi colega Leandro Delgado, profesor de la UCUDAL, estamos haciendo una convocatoria para conformar un panel sobre viajeros anarquistas en América Latina en el congreso de LASA de 2015, a realizarse en Puerto Rico.  Los interesados, por favor enviarnos un resumen de entre 300 y 500 palabras de sus propuestas y un resumen curricular a través del formulario de contacto en este sitio. La fecha límite para presentar las propuestas es el 25 de agosto.

Aquí va el texto de la convocatoria, en español y en inglés.

Viajes, geografía y anarquismo en América Latina

El viaje ha sido parte de la tradición del anarquismo, debido a la naturaleza internacionalista y cosmopolita de esta doctrina política, y también a causa de la persecución que han sufrido los militantes anarquistas. Científicos anarquistas europeos llegaron a América con el fin de llevar adelante investigación científica, establecer comunidades utópicas o difundir la doctrina anarquista. Para muchos de ellos, el continente representaba la promesa de una tierra donde sus ideas políticas podían ser puestas en práctica. Geógrafos, ingenieros y médicos estuvieron entre los anarquistas que vinieron al Caribe y a América del Sur transformando y ampliando la recepción del saber científico en las crecientes masas latinoamericanas en el fin de siglo. Élisée Reclus, Rafael Barrett, Belén de Sárraga, Juana Fernández Ferraz, Giovanni Rossi o Pietro Gori fueron algunos de los anarquistas que difundieron la doctrina y viajaron a lo más profundo del continente transformando y enriqueciendo sus propias nociones de ciencia y naturaleza. Por otra parte, los viajeros latinoamericanos frecuentemente entraron en contacto con las ideas del anarquismo durante sus viajes, como lo ilustran los casos de Manuel González Prada o Roberto de las Carreras. Este panel explorará el impacto de estos viajeros en América Latina. También estamos interesados en la discusión de obras no científicas de anarquistas europeos que también viajaron a América Latina, adaptando la doctrina al nuevo contexto, tales como Errico Malatesta, Luigi Fabbri y Luce Fabbri, entre otros. En todos los casos, estos autores escribieron una variedad de textos y testimonios que merecen ser analizado como aporte vital para entender la particularidad del anarquismo latinoamericano

Travel, Geography and Anarchism in Latin America

Travel has been part of the anarchist tradition, because of the internationalist and cosmopolitan nature of this political doctrine, and also because of political persecution of anarchist activists. European anarchist scientists came to America seeking to carry scientific research, to establish utopian communities or to spread the anarchist doctrine. For many of them, the continent represented the promise of a land where their political ideas could be put into practice. Geographers, engineers and medical doctors were among the many anarchists who came to the Caribbean and South America transforming and widening the reception of scientific knowledge of the growing Latin American masses of fin du siecle. Élisée Reclus, Rafael Barrett, Belén de Sárraga, Juana Fernández Ferraz, Giovanni Rossi or Pietro Gori were some of the anarchist that spread the doctrine and traveled deep into the continent transforming and enriching their own notions of science and nature. On the other hand, Latin American travelers got often acquainted with anarchist ideas during their trips, as the cases of Manuel González Prada or Roberto de las Carreras illustrate. This panel will explore the impact of the work and action of these travelers in Latin America. We encourage also to discuss the works of non-scientific European anarchists who also traveled to Latin America thus adapting the doctrine to the new context, such as Errico Malatesta, Luigi Fabbri and Luce Fabbri, among others. In all cases, these authors wrote a variety of texts and testimonies worth to be analyzed as vital inputs for understanding the uniqueness of Latin American anarchism.

Presentación de la nueva antología bilingüe de poesía uruguaya

 

Imagine Uruguay

El próximo viernes 20 de julio a las 7:30 de la tarde, se va a presentar la antología Imagina Uruguay.  Antología de Poesía Uruguaya Contemporánea en la librería McNally Jackson, ubicada en 52 Prince St., Nueva York (ver mapa).

Selección y prólogo:

Laura Alfonzo Duarte
Elizabeth García de los Santos

Los poetas incluidos  en esta antología son:

Pedro Dalton
William Johnston
Virginia Lucas
Mariella Nigro
Thiago Rocca
Daniel Vázquez
Marcos Wasem (un servidor)

Traducción de Pedro Dalton, William Johnston, Virginia Lucas, Pablo Thiago Rocca, Daniel Vázquez y Marcos Wasem a cargo de Elizabeth Hampsten y Andrés Hernández. Colaboradora:  Silvina Coalla.
Traducción de Mariella Nigro a cargo de Laura Chalar.

A los que estén por la ciudad, nos alegraría verlos por allí.

El libro se puede adquirir en el sitio web de McNally Jackson.

Periplos okupa

Publicado en Freeway (Montevideo) y en Indig-NACIÓN (Nueva York)

Salí de Uruguay en el año 2000, para irme a vivir a Jerusalén por cinco años más, y terminar en Nueva York. Un periplo removedor, sin duda, en todo sentido de la palabra:  remoción física y mental. Mi vida en esos años de recrudecimiento del sempiterno conflicto árabe-israelí me eximieron de toda mirada turística hacia el estado de Israel y su política de ocupación. Las vueltas de la vida universitaria me trajeron a Estados Unidos, desde donde escribo estas páginas ahora mismo. Acá también hay un par de guerras, pero se ven por televisión, codificadas con estética de videojuego en los reportes de Fox News que el almacenero (aquí le llaman bodeguero) de abajo del edificio donde vivo pasa las veinticuatro horas. En el 2009 llegó la crisis. Mi madre, conversando un día por teléfono, un día me decía que yo debía ser “gafe”, porque a cada lado que iba, se armaba quilombo. Recuerdo que el día que me subí al avión para ir a Israel, Ariel Sharón había ido a la explanada de las mezquitas en Jerusalén. Al día siguiente —día de mi aterrizaje— comenzó la segunda Intifada, que formaría parte de mi experiencia cotidiana los siguientes cinco años. Llegado a Nueva York, el gobierno desastroso de G. W. Bush logró, sin proponérselo, cumplir con el sueño anti-imperialista del derrumbe del imperio.

Una de las respuestas fue el movimiento Ocupar Wall Street, surgido de una iniciativa del grupo canadiense Adbusters, como una forma de trasladar al seno de la sociedad estadounidense, y en particular a la “barriga del monstruo” (alusión martiana a Nueva York, que para mi sorpresa estaba bastante extendida entre la gente que participaba del movimiento) la experiencia de levantamientos populares que se venía dando en Medio Oriente y Europa, y que también tenía sus antecedentes en las movilizaciones latinoamericanas que marcaron el fin del apogeo ideológico neoliberal, en particular, el movimiento asambleario argentino, en el que habían participado algunos de los  organizadores de la ocupación del parque Zuccotti en Nueva York.

La idea no era extraña para mí. Yo ya había participado en las ocupaciones que llevó a cabo el movimiento estudiantil en Uruguay en el año 1996, y en Israel había tenido oportunidad de participar en las reuniones de Ta’ayoush, el grupo de cooperación árabe-judío, que si bien se centraba en la lucha contra la ocupación militar de Palestina por el ejército israelí, había tenido que acudir a la táctica de la ocupación en algunas ocasiones. Una de ellas fue la ocupación de la cancha de fútbol de la universidad palestina de Al-Quds, en Jerusalén oriental, para evitar que el muro que estaba construyendo el gobierno de Israel atravesara el campus universitario. Unas semanas después de esa acción  volví al lugar, para comprobar que el muro se combaba eludiendo la cancha, y seguía un poco más al norte con la ruta prefijada, para reunirse con el tramo construido en Samaria.

Las ambigüedades semánticas del término ocupar no estuvieron ajenas al debate del movimiento Ocupar Wall Street: por ejemplo, los puertorriqueños plantearon la necesidad de incorporar la retórica de la desocupación en casos de dominación colonialista. Llamaron a las asambleas en San Juan (Des)ocupa Puerto Rico. Pero más allá del debate sobre los términos y la semántica, lo que personalmente me llamó la atención fue el hecho de que en esas tres diferentes experiencias políticas en las que había participado con tantos quilómetros de distancia alrededor del mundo (Uruguay, Israel, Estados Unidos) existían ciertos denominadores comunes: la toma de decisiones por consenso en una dinámica asamblearia, la búsqueda de mecanismos de participación política horizontales o el aprovechamiento de medios de comunicación alternativos, como radios comunitarias o las redes sociales de internet.

En este sentido, importa constatar la importancia creciente que estos medios han tenido. Cuando participé en la ocupación del Instituto de Profesores Artigas (donde estudiaba la carrera de literatura en Montevideo) en el año 96, nuestra estrategia se basó en montar una radio comunitaria con una antena en el techo del edificio. Las posibilidades de alcance eran modestas en ese entonces. Internet, por aquella época, estaba en pañales. Pero a lo largo de los años, la expansión del acceso, la ubicuidad de las redes p2p y el advenimiento de la web 2.0 hicieron que el potencial político de estas nuevas maneras de comunicación comenzara a ser aprovechado cada vez más por los movimientos sociales. En ese sentido, Ocupar Wall Street viene generando una serie de experimentos de participación política horizontales en línea, siguiendo modalidades de trabajo y procesos de toma de decisión provenientes de los métodos de elaboración del software libre, donde la comunidad de usuarios puede acceder al código fuente de los programas informáticos, testearlo, desarrollarlo y contribuir mejoras a su funcionamiento. En ese sentido, el foro de la Asamblea General de Nueva York (http://nycga.net) basado en la plataforma abierta de BuddyPress, es un ejemplo, entre otros, de puesta en práctica de esta filosofía, y funciona como plataforma permanente de debate tanto de la asamblea general como de los grupos de trabajo.

En el conjunto del movimiento, existen unos ciento veinte grupos de trabajo que se focalizan en diversas tareas, desde asuntos operativos, como acciones directas u organización de eventos, así como de la cocina o la infraestructura informática y mediática, hasta proyectos de debate sobre alternativas al neoliberalismo: grupos de trabajo sobre economías alternativas (“Like it or not, Marx is back”), contra los desalojos de los hogares (una de las caras más tristes y visibles en la actual crisis estadounidense), temas educativos (creación de una “universidad nómade”, la iniciativa contra el endeudamiento universitario y por el libre acceso a la educación, etc.).

Si bien una de las críticas que más han sonado sobre este movimiento ha sido su falta de demandas concretas, para los que venimos participando en la asamblea general y los grupos de trabajo está muy claro que se trata menos de demandar que de poner en práctica alternativas de discusión política y de comunicación que tienen la ventaja de impedir toda cristalización pasible de ser cooptada por los poderes estatales. Si bien se han propuesto demandas específicas (como la reivindicación de un programa laboral público, “Trabajo para todos”, a ser financiado por medio de una redistribución fiscal que apunte a romper con el ciclo de acumulación del capital, y que no tenga en cuenta el estatus migratorio ni el pasado penal de los beneficiarios), no es la finalidad del movimiento presentar demandas a un gobierno que se ha mostrado poco efectivo en llevarlas a cabo (de allí la gran decepción con las promesas electorales de Obama), sino más bien de transformar por la vía de los hechos la esfera pública, haciendo que cambien por completo los términos del debate político tal como se venía dando hasta el momento.

Una reflexión sobre el tema educativo

En Sleep Dealer, una película de ciencia ficción del cineasta mexicano Álex Rivera, se presenta, bajo el sello inconfundible de la estética cyberpunk, un cercano futuro posible en el que la muralla que se está construyendo entre la frontera de México y Estados Unidos ya está terminada y el paso desde el sur al norte es imposible.  Eso da origen a un nuevo tipo de actividad económica, posibilitada por las nuevas tecnologías.  Una empresa llamada Cybracero Systems crea un modelo de negocio en el cual los trabajadores mexicanos se conectan a través de internet a unos robots que hacen el trabajo manual al otro lado de la frontera.  El nombre alude al Bracero Program de los años 40, cuando Estados Unidos habilitó el ingreso de trabajadores rurales mexicanos para suplir la falta de mano de obra, consecuencia del enrolamiento masivo en el ejército durante la segunda guerra munidal.   En el futuro cercano que describe la película, los coyotes pasan a ser “cycoyotes”, pues ya no hacen el trabajo de pasar obreros clandestinamente por la frontera, sino que ofrecen implantar los nodos que permiten entrar a trabajar en la nueva empresa en el cuerpo de los trabajadores.  La tecnología de Cybracero Systems se basa en una fuerte integración de lo digital y lo biológico, que conecta a los trabajadores con la “economía global”.

Recientemente, en una entrevista radial al sociólogo uruguayo Renato Opperti escuché una propuesta que me resultó siniestramente (en el sentido freudiano del término) similar al futuro descrito en esta película.  El sociólogo proponía (entre otras muchas cosas) “conectar en redes escuelas y liceos privados con escuelas y liceos públicos, para que se apoyen mutuamente”.  Puesto así parece ser un fin muy loable, y lo es, aunque oculta en su formulación el problema  de integración social que implica la brecha entre la educación pública y la privada.

Uruguay viene haciendo desde hace un tiempo una experiencia de integración en red de su enseñanza pública, que comenzó en la enseñanza primaria y se está extendiendo en la actualidad a la secundaria a través de la aplicación del programa OLPC, conocido localmente como Plan Ceibal.  En Nueva York hemos tenido la oportunidad de conocer el proyecto a través de la charla que ofreció el ingeniero Miguel Brechner en la New School en 2009, y a la teleconferencia brindada por la socióloga Ana Laura Martínez en el Graduate Center de la City University of New York, en 2010.

El esfuerzo de incorporación tecnológica tiene entre sus fines el objetivo explícito de una mayor integración social.  Justamente, entre los problemas que identifica el sociólogo en la educación uruguaya, está el de la integración, ventaja tradicional del sistema educativo uruguayo, cuya vocación universalista no logra abarcar las diversidades sociales que existen en la actualidad.  Afirma el sociólogo:

La igualdad de oportunidades se concibió básicamente como el acceso a un conjunto de servicios sociales básicos (por ejemplo en educación, salud y seguridad social) y de protección social del trabajador, igualando a las personas en sus puntos de partida.  Este concepto igualador, uno de cuyos ejemplos más destacados fue la red de más de 1.000 escuelas rurales ya forjada a mediados de la década de los cincuenta (CIDE, 1966), se ha ido ampliando y afinando para también abarcar progresivamente, aunque con bastante menor éxito, la igualación en las condiciones y en los procesos de prestación de los servicios sociales así como en los resultados obtenidos. El concepto de equidad fue sustituyendo al de justicia como criterio orientador en el diseño y en la evaluación de políticas y programas enfatizando el abordaje de las brechas en la adquisición de aprendizajes y de competencias (Cambiar las miradas y los movimientos en Educación: ventanas de oportunidades para el Uruguay, 29-30).

Al leer esto, uno se pregunta si no habrá que recobrar el antiguo concepto de justicia (social, agregaría yo) ya que la noción de equidad que orienta las nuevas políticas educativas no parece responder a los desafíos que pretende resolver.  Porque, a mi modo de ver, el término diversidad tal como se presenta en el documento esconde, de hecho, la injusticia social.

El mito de que la educación privada es mejor que la pública (promovido, no nos engañemos, por los negociantes de la enseñanza) tiene mucho que ver con la diversidad a que hace referencia Opperti:  a diferencia de esa educación integrada que describe la cita anterior, hoy nuestra educación experimenta una brecha profunda de corte eminentemente clasista.  Yo coincido con el diagnóstico de que esta falta de integración que la brecha entre lo público y lo privado tiende a generar incide en el deterioro del nivel educativo uruguayo.  Sin embargo, creo que, si bien la tecnología puede cumplir un rol en la integración social (así lo demuestra la experiencia del Plan Ceibal, a que hice referencia antes), el hecho simple de que los niños  o los jóvenes estén sentados unos junto a otros contribuiría mucho más a la integración social que una conexión inalámbrica.  Esa educación igualitaria del viejo Uruguay (¿por qué seremos nostálgicos de algo que no conocimos?) a que hace referencia Opertti, tenía aparentemente la virtud de crear la ilusión de que en los ámbitos educativos, las diferencias sociales se borraban.  Hoy, eso ya no existe.  Existe un sistema educativo público, al que se le reclama que forme para “el mercado de trabajo” (entiéndase:  para ser empleados), y una serie de instituciones privadas, que forman elites.  Ello está teniendo consecuencias negativas para la educación en su conjunto, aparentemente.

La solución propuesta, ¿no conlleva el riesgo de que la brecha social se exprese a través de una pantalla de laptop?  Si hoy los pobres son invisibles para un estudiante de una institución educativa con carácter elitista, mañana los pobres serán aquellos avatares que aparecen en la pantalla.  Me viene a la mente otra película (esta entrada de blog me ha salido cinematográfica), la chilena Machuca, donde el director de un colegio privado, el Saint George’s College, hace una experiencia de integración social durante el gobierno de Allende, con la consiguiente protesta de los papás de los nenes “bien” cuando les llenan el cole de “rotos”.  En esa época no había internet, ¿pero era necesario para acercar unos gurises que vivían a unas cuadras unos de otros?  Chile tiene de hecho hoy mismo un problema tremendo de justicia en el acceso a la enseñanza, lo que está provocando la movilización de sus estudiantes y docentes.

Aclaración:  esto lo dice alguien que hizo toda su educación en el sector público Uruguayo, de primaria al IPA, hasta salir de Uruguay.  Le agradezco a la escuela y el liceo públicos, además de una excelente formación (que me dio herramientas invaluables cuando hice mis posgrados en Jerusalén y Nueva York), la vivencia de los problemas sociales reales de mi comunidad, algo que ninguna prueba estandarizada, que yo sepa, se dedica a evaluar.

Herrera y Reissig, cien años después

Homenaje académico a Julio Herrera y Ressig

Ponente Magistral:

Gwen Kirkpatrick (Georgetown University)

Palabras de apertura:

Oscar Montero (The Graduate Center, CUNY)

Panelistas:

Ernesto Estrella (Yale University)
Carla Giaudrone (Rutgers University, Camden)
Eduardo Espina (Texas A&M University)
Aldo Mazzucchelli (Brown University)
Roger Santiváñez (Bennigton College)
Marcos Wasem (The Graduate Center, CUNY)

Este año 2010 se cumplen cien años de la muerte de Herrera y Reissig, escritor modernista uruguayo que luego de su muerte rebasó los límites de la literatura de su país para inspirar a varias generaciones de poetas de habla española. Su obra poética fue admirada por escritores como Pablo Neruda, César Vallejo, o Vicente Huidobro en Latinoamérica, y por Miguel Hernández, Villaespesa y Cansinos-Assens en España, entre otros.  Con la edición francesa de la editorial Garnier, de 1914, su poesía circuló ampliamente tanto en España como en América.  El libro se transformó en un referente de estilo decadentista, imagen estimulada por los críticos tempranos de su poesía (en particular por el venezolano Rufino Blanco Fombona, que prologó la edición) que enfatizaron el costado maldito del autor.  Herrera y Reissig fue un temprano explorador del uso de las drogas como estímulo para la creación literaria, y elaboró un lenguaje que ejerció una gran influencia a lo largo del siglo veinte.

A partir de la crítica de Guillermo de Torre, Julio Herrera y Reissig pasó a ser considerado como uno de los innovadores de la poesía latinoamericana, un escritor cuyo trabajo sobre el lenguaje del Modernismo llevó a un tratamiento de la imagen que contribuyó al surgimiento de la vanguardia latinoamericana. En The Dissonant Legacy of Modernismo Gwen Kirkpatrick sitúa a Herrera y Reissig como uno de los introductores de la práctica poética de la disonancia en español, dejando un legado que transformó radicalmente los modos de poetizar en esa lengua.

Además de esta valoración de su poesía, cabe destacar el reciente rescate de su prosa, llevado adelante por estudiosos como Carla Giaudrone, Nilo Berriel y Aldo Mazzucchelli, cuyos trabajos revelan a un escritor trasgresor, que dejó una aguda sátira de su sociedad y de su tiempo, en particular de las actitudes hacia la sexualidad de sus contemporáneos.

El centenario de la muerte de Julio Herrera y Reissig nos encuentra con la casi totalidad de su obra disponible para el examen crítico, con la edición reciente del Tratado de la imbecilidad del país. . . y con las ediciones de su poesía y de parte de su prosa que encararon tanto la editorial Ayacucho, en la edición preparada por Idea Vilariño, como la de Ángeles Estévez para la Colección Archivos.

Por todo ello consideramos que la realización de un homenaje en el centenario de su muerte es una oportunidad para revalorizar su obra, a la luz de las más recientes investigaciones. Nos da la ocasión de volver a evaluar su lugar en el canon, así como comprender su aporte a la poesía hispánica. Para esta ocasión, se reúne un buen grupo de investigadores que han dedicado recientemente su atención al poeta uruguayo, apasionados por su poesía.  El homenaje se realizará el día 15 de octubre, de 2:00 de la tarde a 9:00 de la noche, en la sala 5414 del Graduate Center de la City University de Nueva York.

Descargar el programa

Esta actividad es posible gracias al apoyo de:

The Graduate School and University Center, CUNY
The Ph.D. Program in Hispanic and Luso-Brazilian Literatures and Languages
Doctoral Students Council
Asociación de Estudiantes Latinos y Latinoamericanos (AELLA)
The Poetics Group
Grupo de Estudios Colombianos
Consulado General del Uruguay en Nueva York

Broadcast:

http://www.ustream.tv/channel/herrera-y-reissig

Fotos del evento:

Homenaje a Alberto Nin Frías: 6 de abril de 2010, 18:00 hs.

Alberto Nin Frías

El próximo martes 6 de abril a las 6 de la tarde, estaré participando en el Homenaje a Alberto Nin Frías, junto a Carla Giaudrone (Rutgers University, Camden), Hugh Hagius (Fairleigh Dickinson University), Virginia Lucas (Ministerio de Educación y Cultura, Uruguay) y Andrés Fagúndez (Departamento 20, Uruguay, sección NY-NJ).  El homenaje se va a realizar en el Espacio cultural del Consulado uruguayo en Nueva York, situado en el 6° piso de 420 Madison Ave. (ver mapa).

Acerca de Alberto Nin Frías

ALBERTO NIN FRÍAS (Montevideo, 1879- Suardi, Argentina, 1937) se inició como uno de los autores del 900 uruguayo. Participó de las tertulias organizadas en la Torre de los Panoramas, cuyo anfitrión era Julio Herrera y Reissig, y sostuvo algunas polémicas con sus contemporáneos, entre ellos José Enrique Rodó, con quien discrepaba en su visión de los Estados Unidos. Su labor diplomática lo llevó luego a viajar por varios países, por lo que la mayoría de sus obras se publica fuera de Uruguay, principalmente en España, Argentina y los Estados Unidos, donde también cursó estudios universitarios. De los escritores del 900, fue quien probablemente tuvo mejor conocimiento de la lengua inglesa y su literatura.

El espiritualismo que profesaba Alberto Nin Frías lo llevó a dedicar varios ensayos al tema de la naturaleza, donde expresó una visión panteísta de la relación del hombre con ésta que puede ser considerada como un antecedente histórico del ecologismo. Desde su temprana obra El árbol (1908), hasta uno de sus libros últimos, El culto al árbol (1933), la temática del conocimiento de la naturaleza y la necesidad de retornar a ella está presente en sus escritos.

Las novelas que Nin Frías publicara aproximadamente entre 1908 y 1914 tienen el raro privilegio de ser las primeras ficciones explícitamente homoeróticas publicadas en Uruguay y, muy probablemente, en Hispanoamérica. Entre sus obras posteriores se destaca el tratado apologético El homosexualismo creador (1932), donde el autor se propone validar un discurso estético-sexual centralizado en el deseo homoerótico. En dicho discurso, la marca de diferencia no se revela como perversión, sino como elemento detonador de creatividad y, a un nivel más general, como propulsor de los grandes logros humanos. Con el objetivo de reivindicar la importancia de la obra y potenciar la figura intelectual de Alberto Nin Frías, este evento inicia una ambiciosa campaña de acciones a fin de rescatar un legado que incluye publicaciones pioneras sobre ecología, crítica cultural y derechos humanos, especialmente sobre tolerancia religiosa y diversidad sexual.