Ideas sobre el amor libre en el siglo XIX

Entre los antecedentes que podemos encontrar de expositores de la teoría del amor libre, cabe destacar la figura de Flora Tristán (1803-1844), socialista utópica francesa vinculada a la corriente de Saint-Simon. Las ideas de Tristán, hija de una militar criollo del virreinato del Perú afincado en Francia luego casarse con Thérèse Lainé, quien había llegado a Perú huyendo de la revolución francesa, se basan tanto en los utopismos saint-simoninano y fourierista como en las teorías Mary Wollstonecraft, que a fines del siglo XVIII defendía la idea de la igualdad entre el hombre y la mujer basada en argumentos jus-naturalistas.

Los saint-simonianos, y en particular uno de sus propagandistas, Prosper Enfantin, consideraban que la pasión amorosa podía ser tanto constante como móvil, y que por eso, las regulaciones legales que se ejercían sobre la vida conyugal debían adaptarse a la naturaleza variable de la pasión. Para ellos, el matrimonio no era más que una de muchas formas posibles de unión afectiva, sólo válida si se basaba en el libre consentimiento de los contrayentes, y disoluble si ellos así lo decidían. Se llamó a partir de entonces amor libre al hecho de que la unión no fuera una unión pactada, como solía ocurrir, entre los padres de los cónyuges por conveniencia. Estas ideas causaron gran escándalo hacia 1830, época de la Revolución de julio en Francia, y les costó a los saintsimonianos el destierro. Flora Tristán sufrió en su propia historia familiar los vericuetos legales de la legislación civil francesa, que no reconocía como legítima la ceremonia religiosa de sus padres hecha en Perú. Tomó la idea saintsimoniana, y la propuso como una posible reforma que contribuyera a solucionar lo que ella percibía como una forma más de injusticia en las relaciones de clase, que convertía a la mujer en la proletaria por antonomasia, sujeta a la peor explotación. Para Joan Moon, Flora Tristan es la primera en poner el tema de las relaciones de género en la historia del pensamiento socialista, y es un importante antecedente, por su libro L’union ouvrière en la concepción de la unión internacional de los trabajadores.

Giovanni RossiOtro antecedente importante, éste en América Latina, es el de la Colonia Cecilia, establecida en Brasil a fines del siglo XIX, por iniciativa del italiano Giovanni Rossi, apodado Cardias, quien había conseguido el apoyo del emperador Pedro II para establecer una colonia socialista. De la práctica del amor libre en Cecilia nos queda un documento, recogido por Carlos Rama, donde Cardias cuenta su relación amorosa con Eleda, una muchacha que había llegado a la Colonia Cecilia estando casada con Aníbal. Según el relato, el marido acepta la relación de Eleda con Cardias, argumentando que “la libertad debe preceder en todo y ante todo”. Rossi escribe:

En la colonia Cecilia, desde sus comienzos se había hecho la propaganda teórica del amor libre, entendido no como unión ilegal -o divorciable maridaje sin cura o sin juez- sino como posibilidad de afecciones diversas y contemporáneas, como la verdadera, evidente práctica y posible libertad del amor, tanto para el hombre como para la mujer. En general, se admitía teóricamente esta reforma: pero en la práctica, se la aplazaba para las Calendas griegas, por el dolor que experimentaban los maridos, por los prejuicios de las mujeres, por las relaciones domésticas desde larga fecha establecidas y que parecía duro romperlas, por el temor de que, disolviéndose la colonia, mujeres y niños quedaran abandonados a sí mismos y puede que, un poco, por deficiente emprendimiento del elemento célibe; pero más que todo, me parece, por aquella fuerza obstinada, brutal, irrefelxiva del hábito, que dificulta y dificultará siempre el espíritu humano.

La colonia Cecilia, establecida en el estado de Paraná, duró cuatro años, entre 1890 y 1894. Con la caída de Pedro II, que había donado las tierras y prometido apoyo económico a la comunidad, Cecilia no pudo sostenerse por sí sola. Pero la experiencia fue un referente importante para los movimentos anarco-comunistas posteriores. En el escrito de Rossi, el concepto de amor libre ya había pasado de ser una libre toma de decisión afectiva, para pasar transformarse en lo que los anarquistas también llamaban el “amor múltiple”, esto es, la simultaneidad de afectos diversos.

Homenaje a Alberto Nin Frías: 6 de abril de 2010, 18:00 hs.

Alberto Nin Frías

El próximo martes 6 de abril a las 6 de la tarde, estaré participando en el Homenaje a Alberto Nin Frías, junto a Carla Giaudrone (Rutgers University, Camden), Hugh Hagius (Fairleigh Dickinson University), Virginia Lucas (Ministerio de Educación y Cultura, Uruguay) y Andrés Fagúndez (Departamento 20, Uruguay, sección NY-NJ).  El homenaje se va a realizar en el Espacio cultural del Consulado uruguayo en Nueva York, situado en el 6° piso de 420 Madison Ave. (ver mapa).

Acerca de Alberto Nin Frías

ALBERTO NIN FRÍAS (Montevideo, 1879- Suardi, Argentina, 1937) se inició como uno de los autores del 900 uruguayo. Participó de las tertulias organizadas en la Torre de los Panoramas, cuyo anfitrión era Julio Herrera y Reissig, y sostuvo algunas polémicas con sus contemporáneos, entre ellos José Enrique Rodó, con quien discrepaba en su visión de los Estados Unidos. Su labor diplomática lo llevó luego a viajar por varios países, por lo que la mayoría de sus obras se publica fuera de Uruguay, principalmente en España, Argentina y los Estados Unidos, donde también cursó estudios universitarios. De los escritores del 900, fue quien probablemente tuvo mejor conocimiento de la lengua inglesa y su literatura.

El espiritualismo que profesaba Alberto Nin Frías lo llevó a dedicar varios ensayos al tema de la naturaleza, donde expresó una visión panteísta de la relación del hombre con ésta que puede ser considerada como un antecedente histórico del ecologismo. Desde su temprana obra El árbol (1908), hasta uno de sus libros últimos, El culto al árbol (1933), la temática del conocimiento de la naturaleza y la necesidad de retornar a ella está presente en sus escritos.

Las novelas que Nin Frías publicara aproximadamente entre 1908 y 1914 tienen el raro privilegio de ser las primeras ficciones explícitamente homoeróticas publicadas en Uruguay y, muy probablemente, en Hispanoamérica. Entre sus obras posteriores se destaca el tratado apologético El homosexualismo creador (1932), donde el autor se propone validar un discurso estético-sexual centralizado en el deseo homoerótico. En dicho discurso, la marca de diferencia no se revela como perversión, sino como elemento detonador de creatividad y, a un nivel más general, como propulsor de los grandes logros humanos. Con el objetivo de reivindicar la importancia de la obra y potenciar la figura intelectual de Alberto Nin Frías, este evento inicia una ambiciosa campaña de acciones a fin de rescatar un legado que incluye publicaciones pioneras sobre ecología, crítica cultural y derechos humanos, especialmente sobre tolerancia religiosa y diversidad sexual.